Smart cities

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La población mundial no deja de crecer. En la actualidad, el 55% de la población vive en zonas urbanas y se espera que para el 2050 esta proporción suba hasta el 68%.

Las ciudades más pobladas son Tokio (37 millones), Nueva Delhi (29 millones), Shangai (26 millones) y CDMX y Sao Paulo (22 millones cada una).

Para el 2030, habrá un total de 43 megaciudades de más de 10 millones de habitantes, es decir, 10 más que las que hay en la actualidad. Aunque la mitad de los habitantes viven en poblaciones con menos de 500 mil habitantes.

Ante este panorama que se avecina, se necesita una buena política de gestión y desarrollo para las urbes.

Y ahí entraría el concepto de Smart City o Ciudad Inteligente.

 

¿Qué es una Smart City?

Según Wikipedia “la ciudad inteligente, a veces también llamada ciudad eficiente o ciudad súper-eficiente, se refiere a un tipo de desarrollo urbano basado en la sostenibilidad que es capaz de responder adecuadamente a las necesidades básicas de instituciones, empresas, y de los propios habitantes, tanto en el plano económico, como en los aspectos operativos, sociales y ambientales”.

Es decir, son aquellas ciudades que usan la tecnología para la gestión y desarrollo de las ciudades en aspectos tales como el económico, político, medioambiental, social, ciudadano y de movilidad facilitando que la vida en estas ciudades sea más cómoda y fácil.

 

Para ello deben alinearse todos los proyectos de la ciudad en un único sentido, de acuerdo con el modelo global de ciudad. Basando esa apuesta en unas reglas de competitividad, colaboración, planificación, creatividad, sostenibilidad e I+D+i.

Quizás la manera más sencilla de visualizarlo sea mediante un ejemplo, y para ello uno de los proyectos más avanzados que hay actualmente en España: Santander, referente internacional de Smart City.

 

El proyecto SmartSantander

Santander, ciudad del norte de España, de unos 172.000 habitantes, referente internacional como ciudad inteligente, lleva trabajando este proyecto desde finales del 2010, con la cooperación de varias instituciones y empresas tanto nacionales como internacionales.

Su estrategia se ha basado en ir incorporando tecnología en diferentes servicios conforme se iban renovando contratos.

En la plataforma Thinking City es donde se integra toda la información de los diferentes servicios municipales y de los miles de sensores desplegados por la ciudad que recogen multitud de datos: calidad del aire, ruido, temperatura, contaminación, aparcamientos libres, iluminación, datos de jardinería….Incluso a través de sensores se puede saber cuándo los containers de basura están llenos para su posterior vaciado o si una papelera tiene alguna incidencia.

Detrás de todo esto cohabitan Iot (Internet de las cosas) y big data. El Iot permite obtener los datos de la ciudad a través en este caso de más de 12.000 sensores repartidos por la ciudad y el big data permite tratar esos datos y que el ayuntamiento tome las medidas oportunas y mejore los servicios de cara al ciudadano.

Los ciudadanos obtienen diferentes informaciones a través de aplicaciones o paneles informativos desplegados por la ciudad. Y además pueden colaborar aportando incidencias o sugerencias para mejorar la ciudad a través de la plataforma Santander City Brain.

 

¿Y la seguridad?

Lo que está claro es que, a mayor nivel de tecnología, mayor problemas de ciberseguridad, por lo tanto, se necesitan arquitectos y expertos en ciberseguridad para planificar todo el entramado tecnológico y prevenir un posible ataque por parte de ciberdelincuentes.

Una pequeña píldora de ciberataque: en abril del 2017, las sirenas que se activan en caso de tornados o fuertes tormentas sobresaltaron a los habitantes de Dallas, al sonar durante dos horas seguidas, lo que ocasionó caos en la ciudad. Su sistema de alarmas había sido hackeado.

Pero dejaremos para otra publicación el tema de la ciberseguridad en las Smart Cities.

FUENTES: News.cn, Wikipedia, El País
IMAGEN: Freepik